martes, 13 de noviembre de 2007



donde dije digo, digo diego y si no lo digo, desdigo.

Hasta dónde llega la poca vergüenza de todo un sector de la derecha española que, después de tres años cargando contra todos los estamentos y organismos del Estado, intentan borrar de nuestra memoria (lo que no es complicado en este país) tamañas manipulaciones, maniobras y estrategias de acoso y derribo ante un gobierno que no pueden soportar ver al frente de un país que, desde hace quinientos años, entienden como propio y no contemplan compartir con nadie más que de manera asimétrica: criados y señores.

Se acabó.

La derecha española está más fracturada que nunca. Los distintos grupos alzan su voz, frente a la más rancia tradición carpetovetónica, bajo palio y comulgada.

Y si dije digo, me desdigo.

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